
Alois Alzheimer (1864–1915) fue un psiquiatra y neuropatólogo alemán que dio su nombre a la forma más frecuente de demencia. Contribuyó de manera decisiva a una nueva forma de entender las enfermedades mentales, no solo desde la clínica, sino también desde su sustrato anatómico. Su verdadera pasión era la neuropatología.
Como estudiante de Medicina en la Universidad de Würzburg, Alzheimer aprendió las entonces novedosas técnicas de tinción celular. Más tarde, en su primer trabajo en el asilo de Frankfurt, se cruzó con Franz Nissl, pionero en la tinción histológica de neuronas. Esa formación técnica resultaría fundamental en su gran hallazgo.
Al examinar el cerebro de su paciente más célebre, Auguste Deter, Alzheimer describió los depósitos extracelulares que hoy conocemos como placas seniles (compuestas de beta-amiloide), y una acumulación fibrilar intracelular que, con tinción de plata, revelaba la progresiva desintegración de las neuronas. Nacía así la hipótesis anatomopatológica de la demencia, vinculada a la pérdida neuronal en áreas clave como el hipocampo, esencial para la consolidación de la memoria. Esta es la razón por la que los pacientes con enfermedad de Alzheimer suelen perder la capacidad de formar nuevos recuerdos (amnesia anterógrada), aunque conserven vivamente los de su infancia.
Pero… ¿qué tiene que ver Alzheimer con el cerumen?
Lo curioso es que la tesis doctoral con la que Alois Alzheimer se doctoró cum laude en 1888 trataba sobre un tema aparentemente mucho más banal: las glándulas ceruminosas del conducto auditivo externo (1). Sí, antes de dedicarse al cerebro, estudió el oído.

Las glándulas ceruminosas son glándulas sudoríparas modificadas. Junto con las glándulas sebáceas, situadas más lateralmente, componen el aparato glandular del conducto auditivo externo. Ambas secreciones se combinan para formar el cerumen, una sustancia con importantes propiedades antimicrobianas gracias a su contenido en lisozima e inmunoglobulinas.
A diferencia de las glándulas sudoríparas ecrinas que encontramos en el resto del cuerpo, las ceruminosas son glándulas apocrinas: su mecanismo de secreción implica la fragmentación apical de la célula, y por eso, al microscopio, se observan restos celulares en el lumen glandular (2).
El cerumen, sí: esa “banalidad” que todos conocemos. Pero ¿alguna vez has tenido un tapón de cerumen? Si la respuesta es sí, sabrás cuán molesto puede llegar a ser. Afortunadamente, los otorrinolaringólogos podemos resolver este y muchos otros problemas aparentemente menores, pero que tienen un gran impacto en la calidad de vida de nuestros pacientes.

¿Te interesa una perspectiva personal sobre el Alzheimer? El cardiólogo y colaborador del New York Times, Sandeep Jauhar, ofrece un testimonio íntimo y conmovedor en su libro My Father’s Brain, donde relata el declive cognitivo de su propio padre. Una lectura profundamente humana para comprender mejor esta enfermedad.
J Granell. 29 junio 2025.
Referencias
- Alois Alzheimer “Über die Ohrenschmalzdrüsen” 1888 Universidad de Würzburg (Alemania). Disponible en https://digital.zbmed.de/gesundheitspflege/content/titleinfo/6360030
- Granell J, Puig A, Furió V. Ceruminous pleomorphic adenoma: a comprehensive clinicopathologic report J Int Adv Otol 2008; 4: 38-42. Published: 03 September 2019. eISSN 2148-3817
- Sandeep Jauhar. My father´s brain. Undertanding life in the shadow of Alzheimer´s. Oneworld publications. London, 2023.
