
Publicado 27/08/2025
Actualizado 26/09/2026
La Rinosinusitis Crónica con Pólipos Nasales (RSCcPN) es una enfermedad inflamatoria crónica de la nariz y los senos paranasales que puede producir obstrucción nasal persistente, secreción nasal, alteraciones del olfato y síntomas faciales, con un importante impacto sobre la calidad de vida.
En los pacientes con enfermedad grave que permanece mal controlada a pesar de un tratamiento convencional adecuado, los tratamientos biológicos han cambiado el abordaje terapéutico, al permitir actuar de forma selectiva sobre algunos de los mecanismos implicados en la inflamación de tipo 2. Actualmente disponemos de cinco anticuerpos monoclonales autorizados para el tratamiento de la RSCcPN en adultos: dupilumab, omalizumab, mepolizumab, tezepelumab y depemokimab.
Estos tratamientos no sustituyen necesariamente al tratamiento médico convencional ni a la cirugía. Constituyen una opción terapéutica adicional para pacientes adecuadamente seleccionados con enfermedad grave y mal controlada.






Rinosinusitis Crónica con Pólipos Nasales (RSCcPN)
La rinosinusitis crónica es una enfermedad inflamatoria que afecta a la nariz y a los senos paranasales (considerada como tal cuando persiste durante al menos 12 semanas). Cuando esta enfermedad se acompaña de pólipos nasales, hablamos de Rinosinusitis Crónica con Pólipos Nasales (RSCcPN). Los pacientes pueden presentar obstrucción nasal, rinorrea, presión o dolor facial y, de forma especialmente característica, pérdida o disminución del sentido del olfato.
La RSCcPN se asocia con frecuencia a otras enfermedades inflamatorias, especialmente al asma. En muchos pacientes existe una inflamación denominada inflamación de tipo 2, en la que participan diferentes células y mediadores del sistema inmunitario, entre ellos las interleucinas IL-4, IL-5 e IL-13, la inmunoglobulina E (IgE) y otras señales inflamatorias como la TSLP (linfopoyetina estromal tímica).
La enfermedad puede persistir a pesar del tratamiento con corticoides intranasales y otros tratamientos convencionales. En los casos más sintomáticos puede ser necesario recurrir a corticoides sistémicos y a cirugía endoscópica nasosinusal (CENS); algunos pacientes pueden necesitar intervenciones quirúrgicas repetidas.
¿Qué ha cambiado?
Los tratamientos biológicos son anticuerpos monoclonales diseñados para bloquear de forma selectiva determinadas vías implicadas en la inflamación de tipo 2. Actualmente disponemos de cinco tratamientos biológicos para la RSCcPN en adultos:
- Mepolizumab está dirigido contra la interleucina 5 (IL-5), una citocina fundamental para el desarrollo, activación y supervivencia de los eosinófilos. Se administra por vía subcutánea a una dosis de 100 mg cada cuatro semanas. Su utilización resulta especialmente relevante en pacientes con inflamación eosinofílica o de tipo 2 y también está establecida en el tratamiento del asma eosinofílica grave.
- Dupilumab bloquea la subunidad alfa del receptor de la IL-4 (IL-4Rα), inhibiendo de esta forma la señalización mediada por IL-4 e IL-13. Se administra por vía subcutánea a una dosis habitual de 300 mg cada dos semanas. Es uno de los tratamientos biológicos con mayor experiencia clínica en RSCcPN y ha demostrado mejorar la obstrucción nasal, el olfato, la carga de pólipos y la calidad de vida, además de reducir la necesidad de corticoides sistémicos y de cirugía.
- Omalizumab actúa sobre la inmunoglobulina E (IgE), un mediador importante de la inflamación alérgica. La dosis depende del peso corporal y de la concentración de IgE del paciente y, habitualmente, se administra cada 2 o 4 semanas. Es especialmente relevante en pacientes con un perfil alérgico y también tiene una amplia experiencia en el tratamiento del asma alérgica grave.
- Tezepelumab actúa sobre la linfopoyetina estromal tímica (TSLP), una señal producida por las células epiteliales que participa en una fase temprana de la respuesta inflamatoria. Al bloquear TSLP, tezepelumab puede interferir en diferentes mecanismos posteriores relacionados con la inflamación de tipo 2. Está indicado como tratamiento adicional a los corticoides intranasales en adultos con RSCcPN grave en los que los corticoides sistémicos y/o la cirugía no proporcionan un control adecuado de la enfermedad. La dosis recomendada es de 210 mg por vía subcutánea cada cuatro semanas.
- Depemokimab es también un anticuerpo monoclonal dirigido contra la IL-5, pero presenta una acción especialmente prolongada. Su principal característica diferencial es su intervalo de administración: 100 mg por vía subcutánea cada seis meses, lo que supone únicamente dos administraciones al año. Está autorizado para adultos con RSCcPN grave que permanece insuficientemente controlada pese al tratamiento convencional.
Los cinco tratamientos tienen mecanismos de acción y pautas de administración diferentes. Actualmente no existen estudios comparativos directos que permitan establecer una clasificación de estos tratamientos en función de su eficacia global. La elección debe individualizarse teniendo en cuenta las características de la enfermedad, el perfil inflamatorio, las enfermedades asociadas, los tratamientos previos y la respuesta obtenida.

Mepolizumab se comercializa como Nucala® (GSK), dupilumab como Dupixent® (Sanofi), Omalizumab como Xolair® (Novartis), Tezepelumab como Tezspire® (AstraZeneca), y Depemokimab como Exdensur® (GSK).
En España y la UE existen ya biosimilares de omalizumab, como Omlyclo® (Celltrion), autorizado como biosimilar de Xolair®. Además, en septiembre de 2026, la EMA ha emitido una opinión positiva para Adcomfo® (Advanz Pharma), otro biosimilar de omalizumab con indicación para la RSCcPN, aunque en este último caso la autorización de comercialización de la Comisión Europea estaba todavía pendiente. Los biosimilares presentan un alto grado de similitud con el medicamento de referencia y, una vez autorizados, pueden utilizarse en las mismas indicaciones y dosis.
¿Quién puede recibir tratamiento biológico?
Los tratamientos biológicos están destinados a pacientes con RSCcPN grave que permanece mal controlada a pesar de un tratamiento convencional adecuado.
La decisión de iniciar un tratamiento biológico debe realizarse por especialistas con experiencia en RSCcPN y teniendo en cuenta diferentes factores: gravedad y duración de la enfermedad, tamaño y extensión de los pólipos, obstrucción nasal y pérdida del olfato, repercusión sobre la calidad de vida, tratamiento previo con corticoides tópicos y sistémicos, cirugías endoscópicas nasosinusales previas, presencia de inflamación de tipo 2, existencia de asma u otras enfermedades inflamatorias asociadas, eosinófilos en sangre y otros biomarcadores relevantes, respuesta a tratamientos anteriores, necesidad de nuevos ciclos de corticoides sistémicos o de nuevas intervenciones quirúrgicas, y características y mecanismo de acción del tratamiento biológico que se esté considerando.
Los criterios de financiación pública en España son más restrictivos que la indicación general autorizada y pueden modificarse con el tiempo. Las condiciones de financiación pueden ser diferentes para cada medicamento. Por tanto, es importante distinguir entre autorización del medicamento, indicación clínica y financiación pública. Que un medicamento esté autorizado para una determinada enfermedad no significa necesariamente que esté financiado por el Sistema Nacional de Salud para todos los pacientes que cumplen la indicación.

¿Eres candidato a un tratamiento biológico?
La decisión de iniciar un tratamiento biológico debe realizarse después de una valoración completa por un especialista en Otorrinolaringología. Puede plantearse en pacientes en los que la enfermedad continúa siendo grave y está insuficientemente controlada a pesar de un tratamiento médico adecuado y, cuando está indicado, de la cirugía.
La presencia de inflamación de tipo 2, asma, eosinofilia, necesidad repetida de corticoides sistémicos, pérdida persistente del olfato o una importante repercusión sobre la calidad de vida puede ser relevante a la hora de valorar el tratamiento.
Los tratamientos biológicos no deben considerarse una alternativa a la cirugía en todos los pacientes. En algunos casos, la cirugía continúa siendo una parte fundamental del tratamiento. En otros, el tratamiento biológico puede contribuir a conseguir un mejor control de la enfermedad y disminuir la necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas.
La elección del tratamiento debe ser individualizada y realizarse conjuntamente con el paciente después de valorar los beneficios esperables, las alternativas disponibles y las características de cada tratamiento.
¿Cómo se controla el tratamiento?
El tratamiento biológico requiere un seguimiento especializado periódico. La respuesta se evalúa combinando la evolución de los síntomas, la exploración endoscópica y la percepción del propio paciente.
Entre los parámetros que pueden valorarse se encuentran:
- obstrucción nasal;
- sentido del olfato;
- tamaño y evolución de los pólipos mediante endoscopia;
- calidad de vida, incluyendo cuestionarios como el SNOT-22;
- necesidad de corticoides sistémicos;
- necesidad de nuevas cirugías nasosinusales;
- control del asma y de otras enfermedades asociadas;
- eosinófilos en sangre y otros parámetros analíticos cuando estén indicados; y
- posibles efectos adversos.
La continuidad del tratamiento se revisará periódicamente de acuerdo con el grado de control de la enfermedad y la respuesta individual. En el caso de tezepelumab y depemokimab, sus fichas técnicas establecen que se trata de tratamientos a largo plazo y que la decisión de continuar debe reconsiderarse al menos una vez al año, en función del nivel de control de la enfermedad.
¿Qué podemos esperar en el futuro?
El desarrollo de tratamientos biológicos para la RSCcPN continúa evolucionando rápidamente. La estrategia terapéutica está avanzando progresivamente desde el tratamiento de las consecuencias de la inflamación crónica hacia la intervención selectiva sobre diferentes mecanismos implicados en la enfermedad.
La incorporación de tezepelumab introduce una nueva diana terapéutica al actuar sobre TSLP, una señal situada en una fase temprana de la respuesta inflamatoria. Depemokimab, por su parte, no incorpora una nueva diana respecto a mepolizumab, ya que ambos actúan sobre IL-5, pero presenta una acción mucho más prolongada que permite una administración cada seis meses.
Al mismo tiempo, la experiencia clínica y el seguimiento a largo plazo no son todavía iguales para los cinco tratamientos, especialmente para los medicamentos incorporados más recientemente.
Los próximos años permitirán conocer mejor no solamente la eficacia y seguridad de estos medicamentos, sino también qué pacientes pueden beneficiarse más de cada mecanismo de acción y cómo deben integrarse los tratamientos biológicos dentro del manejo a largo plazo de la RSCcPN.
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Referencias
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Consulta la Monografía Rinosinusutus crónica con poliposis. Guia práctica actualizada de la Asociación Madrileña de ORL (AMORL) publicada en diciembre de 2024, de la que es co-editora la Dra. Beatriz Arellano del Servicio de ORL-CCC de HLA Moncloa.
